La tecnología detrás de ‘blockchain’

La tecnología 2.0 de las cadenas de bloques hace un tercer paso para evitar esto y expande la aplicación además campos. Ethereum es la plataforma y el lenguaje de programación que incorpora estos tres pasos. Nuevamente, la aplicación más conocida es su criptomoneda, la Ether, que es la segunda más importando después de Bitcoin. Pero Ethereum es una infraestructura que permite ejecutar cualquier protocolo o tipo de cadenas de bloques en cualquier ámbito de aplicación. Con Ethereum tenemos varios sistemas de cadenas de bloques que se comunican entre ellos y funcionan globalmente. Una de las aplicaciones más interesantes es la de los contratos inteligentes, ‘smart contracts’ en inglés. Un contrato inteligente típico tiene cinco o seis líneas de código que tan sólo dicen: ‘En caso de que pase X, haz Y’. Esto permite la automatización y abre muchas posibilidades.

Por ejemplo, podemos hacer una herencia sin necesidad de notarios: ‘En caso de que me muera, deja mi casa a mis hijos y transfiere mi dinero a una obra de caridad’. El registro sería indiscutible: público (cualquier interesado lo podría consultar), inviolable (sólo podría ser modificado por el autor en vida, encadenado a todos los cambios anteriores de la herencia), con la fiabilidad que le da la criptografía (una firma inviolable) y descentralizado (copiado al libro de registro universal). También sería interesante en la compraventa de servicios. Así, en el campo de la energía, podríamos hacer un contrato con nuestra compañía eléctrica para comprar sólo energía renovable. O, si dispusiéramos de placas solares, podríamos vender a nuestros vecinos nuestro excedente de energía sin la intervención de la compañía, de usuario a usuario, de manera descentralizada y con criptomoneda.

Una tecnología con raíces muy antiguas

La tecnología de las cadenas de bloques se basa en conceptos que aparecieron con la invención de la escritura y la moneda. Cuando nuestros antepasados empezaron a utilizar dinero por primera vez, también tuvieron que inventar la escritura. Dejaban escritas las transacciones por seguridad y para evitar problemas y engaños. Primero en tejas de barro, y finalmente en papel, en libros de contabilidad en que cada transacción era un registro. Las cadenas de bloque hacen lo mismo. Agrupan transacciones en bloques (block), que están encadenados (chain) entre ellos. A diferencia de los libros de contabilidad tradicional, las transacciones están enlazadas entre ellas, encadenadas, no pueden separarse, de forma que si accedemos a una transacción de un elemento, podemos ver todo el historial. Un ejemplo práctico: si compramos un coche de segunda mano generaremos una nueva transacción, que quedará ligada a las transacciones anteriores. El vehículo tendrá un historial completo, y esto permitirá al nuevo comprador comprobar si el vehículo ha tenido ninguna reparación grave, ver el precio de la primera compra, si ha tenido más de un propietario y cualquiera otro detalle registrado.

Las cadenas de bloque no se quedan aquí. Utilizan técnicas criptográficas desarrolladas a lo largo de las últimas décadas. La aplicación de la criptografía a los registros nos asegura que nadie los ha manipulado y nos permite firmarlos. Esto los otorga una fiabilidad completa sin la necesidad de ningún organismo certificador, puesto que se hace de usuario a usuario. Por ejemplo, un organismo certificador podría perder registros, como por ejemplo la fecha de fabricación del coche que hemos comprado en el ejemplo anterior. Esto, con las cadenas de bloque, es imposible. Finalmente, las transacciones #agrupar en bloques se introducen en un libro de registro global, completamente descentralizado, que asegura que nadie sea el propietario y, por lo tanto, evita que alguien tenga el control absoluto y lo pueda manipular. Para hacer una copia descentralizada, la cadena de bloques usa tecnología P2P, que es la misma que usan el BitTorrent o el eMule..

Criptomonedas, la primera aplicación pero no la última

La primera aplicación práctica que demostraba que la tecnología funcionaba fue la creación de Bitcoin en 2009. Bitcoin, pero, sólo usa la tecnología 1.0 de la cadena de bloques, puesto que tan sólo aplica dos elementos clave de los tres que el creador anónimo de Bitcoin, escondido bajo el pseudónimo Satoshi Nakamoto, pensó. El primer elemento fue la creación del libro de registro público descentralizado. El segundo elemento fue el protocolo para mover e intercambiar nuevos registros entre las partes sin la intervención de un tercero. Es decir, para que a la hora de comprar un coche de segunda mano, la transacción la puedan hacer directamente el comprador y el vendedor, sin tener que recurrir a un notario que la certifique, y que esta transacción se añada al libro de registro universal directamente, sin la intervención de nadie más. Aun así, tan sólo con estos dos elementos podemos crear unas cuántas cadenas de bloques paralelas que no se comuniquen. Uno para cada moneda electrónica, por ejemplo. De hecho, actualmente existen más de dos mil criptomonedas que, en general, funcionan independientemente las unas de las otras.