sexting chica

El sexting, una práctica muy de moda

Cada vez usamos en nuestra vida diaria más palabras de sonoridad y origen anglosajones, generalmente acabadas en “-ing” o como zas porn, y la aparición de nuevas tendencias, modas o comportamientos fomenta que en nuestro vocabulario aumenten las palabras o conceptos de este tipo.

Una de las que han hecho su aparición, o por lo menos se ha convertido en una palabra ampliamente conocida, es “sexting“, que amalgama las ideas de “sex” y “texting“, es decir sexo y envío de mensajes.

Sexo por mensajes

Es un hecho que la facilidad con la que nos enviamos mensajes actualmente, sobre todo gracias a WhatsApp y la posibilidad de adjuntar imágenes, ha revolucionado la forma de relacionarnos con los demás, y se usa en todos los ámbitos de la vida, desde el personal hasta el laboral, por lo que más tarde que temprano estaba claro que el sexo iba a entrar en juego.

En el sexting dos personas, pareja estable o esporádica, o pareja en ciernes, se envían mensajes de contenido erótico sea mediante el texto -apelando a la imaginación, que es un poderoso estimulante sexual- o con el envío de fotos sugerentes en distinto grado. La idea es de lo más excitante, y ya han surgido estudios que afirman que mejora la vida sexual de las personas implicadas, se entiende que cuando esta situación cuenta con el beneplácito de ambas partes y no existe el acoso en ninguna de sus formas.

Para aquellos que tienen una tensión sexual casi palpable puede ser la chispa que encienda la mecha, el empujón final para que su relación se convierta en física la próxima vez que los dos se vean en persona. Para las parejas ya confirmadas y consumadas, por otra parte, puede ser una excelente forma de mantener viva la llama y dar variedad a los intercambios sexuales, o bien reemplazar, en una separación temporal por trabajo o estudios, lo que antes cubría el clásico sexo telefónico.

Como todo lo que tiene que ver con internet o las formas de comunicación actual y la libertad que conllevan, el sexting no está exento de retos que se plantean en la sociedad, por ejemplo la dificultad de controlar qué ocurre entre los adolescentes, que cada vez cuentan con dispositivos móviles con wifi o datos a una edad más temprana y su falta de experiencia, junto con los cambios hormonales, se convierte en un cóctel explosivo de implicaciones diversas ante la facilidad con la que ellos también pueden participar –o incluso ser víctimas- del sexting.

sexting tecla

Y eso sin hablar de otro problema que afecta a personas de cualquier edad: la intimidad y la privacidad no están garantizadas, puesto que a nuestros móviles pueden acceder personas, conocidas o desconocidas, tanto de forma remota como echándoles mano en un descuido nuestro.

Por lo tanto, el sexting es una práctica muy interesante y enriquecedora, además de sencilla y útil, pero hay que ir con cuidado porque, como tantas otras cosas que nos alegran la vida, también puede ser un arma de doble filo.

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