El potencial de las criptomonedas contra los bancos

‘Blockchain’, en castellano ‘cadena de bloques’, es una palabra de moda. Todo el mundo habla de ello, pero muy poca gente sabe realmente qué es. De hecho, de momento se sitúa en términos conceptuales, dado que hasta ahora hay pocas aplicaciones prácticas de esta tecnología. Se ha hecho famoso por criptomonedas como Bitcoin, pero las cadenas de bloques van mucho más allá. Las últimas evoluciones son aplicables al conjunto de acciones humanas, y se puede decir que es el primer intento de digitalización de todas nuestras actividades, no sólo en el ámbito digital, sino también en nuestras acciones, en el mundo físico. Sobre el papel la tecnología funciona, pero causa muchos interrogantes, tanto en el ámbito práctico como en cuando es adoptado por parte de empresas e individuales. A continuación os explicamos en qué consisten las cadenas de bloques.

Cómo pueden aprovecharse las empresas

Las empresas también pueden emplear la tecnología de cadena de bloques y los contratos inteligentes. Por un lado, en la compra de componentes o servicios de terceros. Gracias a la cadena de bloques asociada al componente, pueden saber de manera inmediata donde se ha hecho, qué modificaciones se han hecho y qué trayecto ha recorrido, con las fechas correspondientes, puesto que cada acción tendría un registro asociado, necesariamente ligado a los otros. Esta trazabilidad ya existe con algunas otras tecnologías, pero la de la cadena de bloques ofrece una plataforma universal y la seguridad que la información asociada al producto es completamente fidedigna. Las empresas también pueden asociar contratos inteligentes a un producto. Por ejemplo, pueden comprarlo cuando tenga un determinado precio, o rechazarlo automáticamente cuando tenga un desperfecto o no cumpla todos los requisitos que se hayan especificado previamente.

En el ámbito de la propiedad intelectual la tecnología de cadenas también puede ser muy útil. Spotify, por ejemplo, estudia la aplicación. Así se puede incorporar el nombre de todas las personas que han participado en una obra y se los puede remunerar de manera justa. En cuanto a las ideas y el conocimiento, nadie se podría apropiar, y las personas que utilizaran unas ideas para expandirlas o aplicarlas, tendrían que reconocer y compensar proporcionalmente todas las personas que estuvieran involucradas.

La aplicación práctica: desde un internet paralelo hasta los contratos inteligentes

Cómo hemos visto hasta ahora, las cadenas de bloques son una cosa abstracta más propia de informáticos y criptógrafos que no de usuarios normales, un registro que queda almacenado con una serie de cifras y números, con la fecha de la transacción, firmado digitalmente, inviolable, transparente, enlazado con las transacciones anteriores que se hayan hecho, y que es en un libro de registro universal repartido por todo el mundo de forma que nadie es el propietario. ¿Pero qué son las aplicaciones prácticas? ¿Cómo lo podemos usar? Como hemos visto, la primera aplicación son las monedas electrónicas. Podemos abrir monederos electrónicos con varias webs para comprar moneda electrónica. Tendremos que crear una clave privada, con que accederemos a todas nuestras transacciones, y una clave pública, con la cual firmaremos públicamente todas nuestras transacciones de forma que todo el mundo las pueda comprobar. Vigiláis, porque si perdéis vuestra clave privada, os quedaréis sin dinero. No seríais los primeros. De hecho, se calcula que unos cuatro millones de bitcoins (al cambio actual, 40.000 millones de euros) se han perdido por siempre jamás. Hay usuarios que son millonarios porque compraron bitcoins al comienzo (por cada dos mil euros invertidos el 2009 ahora tendríais más de un millón de euros) que no pueden acceder a su monedero electrónico porque han perdido la clave privada. Por eso, los expertos recomiendan de usar este sistema sólo para dinero que se puedan perder.

Más allá de las criptomonedas, el Blockchain 2.0 puede funcionar como un sistema operativo de Internet descentralizado. Por este motivo, han empezado a salir aplicaciones que funcionan con esta tecnología y sus principios. Hay el navegador Brave, de código libre, que, además, permite hacer micropagaments con criptomonedas. Swarm y Storj son servicios de disco llevar a la nube, al estilo de DropBox y Google Drive. También tenemos servicios en el web, como EtherDelta, que permite la compraventa de la criptomoneda Ether. El proyecto Maker pretende crear una criptomoneda que no sea volátil, que es el principal problema de las monedas electrónicas. Witcoin, por otra banda, pretende ser la moneda para los intercambios en la economía del conocimiento, garantizando la propiedad intelectual. A nivel más técnico está Whisper, el protocolo que tiene que permitir la mensajería instantánea al estilo de Whatsapp, o Numerai, que permite comprar unidades de procesamiento de inteligencia artificial para proyectos de predicción, que tienen una gran demanda en el mundo empresarial.