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Ataques a webs porno en holanda un negocio muy rentable

Es conocido de sobra el talento que tienen los hackers para atacar contra webs importantes. Normalmente, suelen optar por páginas del gobierno o de mucho tráfico, y para eso no hay nada como las webs porno como www.sirporno.nl. En Holanda conciben el sexo como un negocio, y para prueba el Barrio Rojo de Amsterdam, de ahí que los hackers se hayan centrado últimamente en webs porno para que sus ataques tengan una mayor incidencia.

Parece que los ataques a páginas web vuelven a estar de moda. Sin duda, el éxito de una serie tan rompedora como Mr. Robot ha alentado a los hackers que ven en su labor algo positivo para la sociedad, como el argumento que sustenta dicha serie. ¿Pero qué culpa tienen los amantes de www.videospornogratisx.xxx?

Espionaje como delito

Pero los hackers no son los únicos que violan la intimidad de las personas. Lo de espiar al móvil a la pareja ha proliferado tanto que se han puesto medidas legales para evitarlo, pues de inocente no tiene nada y es un ataque a la privacidad de las personas.

La condena a dos años y medio de prisión a un vecino de Puigcerdà es un severo aviso para quien esté vigilando los dispositivos informáticos de sus cónyuges. Unos delitos que, según todos los expertos consultados para este reportaje, se multiplican con la proliferación de aplicaciones que facilitan el rastreo de perfiles de Internet y redes sociales.

A mediados de julio en Jaén fue arrestado un joven acusado de haber instalado un programa espía en el móvil de su novia. El atestado policial incorporado al juzgado revela que este software le permitía activar a distancia la cámara y el micrófono para escuchar las conversaciones de su pareja y tenerla permanentemente controlada. El joven, “con un perfil celoso y manipulador”, está imputado por revelación de secretos, un delito que el Código Penal castiga con entre uno y cuatro años de prisión.

La Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional afirma que no hay registros concretos sobre estos delitos, pero la inspectora Silvia Barrera alerta de que las denuncias están aumentando. “Recibimos llamadas de muchas víctimas, gente que ve cosas raras a su teléfono –baterías que casi no duran o se calientan cuando el móvil no se usa–, de personas que se sienten controladas por sus parejas. Lo primero que recomendamos si es en el contexto familiar es intentar solucionarlo en este mismo ámbito, antes de denunciar. Si las conductas persisten, se puede recurrir a un perito informático que haga un informe del teléfono o la tableta. La policía no tiene capacidad para analizar millones de móviles, pero con la peritación podemos iniciar una investigación”.

A Chema Alonso, uno de los hackers más mediáticos, después de cada aparición televisiva le llueven las ofertas (muchas remuneradas) para invadir la intimidad de terceros a través de sus teléfonos y ordenadores. “El número de peticiones que he recibido es altísimo. Cerré el Facebook porque me cosían a mensajes privados. Miles de personas me pedían de todo: espiar móviles, redes sociales. Una mujer de Madrid me llamó hace años para que espiara al novio de su hija. Me negué y después me explicó que había contratado un ciberdelincuente extranjero y le había alquilado un piso ante el chico al que quería vigilar. Hacerlo es muy fácil. Por siete u ocho euros al mes uno puede conseguir un virus troyano. Quien lo instala es quien comete el delito”, asegura este experto en seguridad informática que hace años que denuncia estas prácticas e incluso ha establecido una clasificación con los encargos más rocambolescos.

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